1. ¿Qué NO encontrarás y qué SÍ encontrarás en nuestros talleres?
2. ¿Cuánto duran los talleres?
3. ¿A quiénes está dirigido el taller?
4. ¿Qué se necesita para organizar un taller?
5. ¿Es un espacio seguro?
6. ¿El contenido está muy orientado a las relaciones sexuales?
7. En conclusión, ¿cuáles son los objetivos de nuestros talleres?

1. ¿Qué NO encontrarás y qué SÍ encontrarás en nuestros talleres?

No encontrarás teoría dirigida desde arriba, ni respuestas cerradas. Tampoco encontrarás una clase con sus diapositivas ni por supuesto la obligación de participar en todas las dinámicas.

Lo que sí encontrarás son muchas preguntas, un espacio “seguro” (hablaremos de ello más adelante), intimidad, experiencias, humildad, dinámicas muy variadas (desde teatro de marionetas hasta teatro de la oprimida, pasando por visionados de material audiovisual, dinámicas de consciousness raising y debate colectivo): un espacio para la reflexión y para compartir saberes y vivencias. No, no te llevarás la fórmula mágica, pero sí un mapa mucho más claro que el que traías.

2. ¿Cuánto duran los talleres?

Los formatos que hemos diseñado y que más hemos puesto en práctica son de 2 horas, de 4 horas y media y de 6 horas (con descansos), aunque pueden adaptarse a otras modalidades (de mayor y menor duración).

3. ¿A quiénes está dirigido el taller?

¡A quien quiera! Para generar mayor intimidad y buscar un mayor parecido entre las experiencias, hemos realizado algunos talleres no mixtos (solo para mujeres, o solo para personas LGBTIQA, por ejemplo). Pueden plantearse talleres con diferentes ejes de no mixicidad, y también otros en los que todas las identidades sean bienvenidas.

4. ¿Qué se necesita para organizar un taller?

Es muy sencillo, tan solo un espacio agradable e íntimo (o que pueda acondicionarse como tal), papel y bolígrafos/lápices y un ordenador (con proyector y altavoces). El resto del material lo aportamos nosotras. 

5. ¿Es un espacio seguro?

Nuestra mayor preocupación a la hora de diseñar y desarrollar los talleres es la construcción de un espacio seguro y de confianza para todas las personas asistentes. Entendemos que eso no es siempre posible: a veces alguien necesita gritar y, sin embargo, otra persona necesita silencio. No hay una fórmula mágica para definir un espacio como seguro. Lo que sí podemos asegurar es que nos preocupamos por cubrir las necesidades que nos comunican las asistentes en este sentido.

Todo el mundo puede compartir hasta donde quiera, se pueda entrar y salir sin problema, incentivamos que la escucha sea activa, que no haya en ningún momento juicios sobre las demás personas, que no presupongamos nada sobre nadie, ni de sus identidades ni de sus experiencias, que partamos de que las intervenciones no son mal intencionadas y que nadie se tiene que justificar por nada. Algunas de las experiencias o ideas que compartiremos partirán de aquellas situaciones en las que otras personas han traspasado nuestros límites, pero también nos daremos cuenta de aquellas veces en las que hemos traspasado los límites de otras, y éste es también el lugar para ello.

6. ¿El contenido está muy orientado a las relaciones sexuales?

Es cierto que hablando de consentimiento tendemos a centrarnos en interacciones sexoafectivas, aunque ¿quién define cuándo una interacción es sexoafectiva? Además, el taller es útil también para personas que no mantienen relaciones sexuales y/o para personas asexuales. También puede orientarse a público menor de edad.

7. En conclusión, ¿cuáles son los objetivos de nuestros talleres?

  • Reflexionar sobre el concepto de consentimiento
  • Colectivizar nuestras experiencias para hacernos políticamente conscientes e identificar las estructuras que las subyacen (como el heteropatriarcado y la cultura de la violación) 
  • Adquirir estrategias para identificar nuestros deseos y nuestros límites, aprender a comunicarlos y respetar los deseos y límites de las demás personas
  • Empoderarnos individual y colectivamente y legitimar nuestras voces

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